Novia prepago, realidad o ficción?

29 julio 2022
Uno de los principales objetivos de las escorts o chichas prepagos es satisfacer al máximo no sólo las necesidades básicas de sus clientes, sino también y en especial sus fantasías más deseadas. Sin embargo, hay una de esas fantasías que, aunque bastante común, muy rara vez (por no decir nunca) se hace realidad. Se trata de cuando el Cliente siente una especial atracción por alguna meretriz y busca seguir viéndola, cada vez con más frecuencia y ya no sólo en la intimidad de la cama, sino en restaurantes, salidas a bailar, quizás a paseos a la playa o a la montaña. El cliente ha comenzado a enamorarse de su chica de alterne y aspira a ser correspondido. Busca un noviazgo. Quiere pasar de Cliente a Amante, ¿y quién no? Una mujer joven, bella, complaciente, siempre alegre, risueña y dispuesta. No solo se trata de buscar sexo gratis, sin paga mediante, sino obtenerlo de una hermosa, joven y experta mujer. Pero no olvidemos que estás chicas poseen todas estas virtudes porque les pagamos para que las tengan. Al amor lo pintan ciego y nunca con más razón cuando al enamorado le da por fijarse en su call-girl. Las chicas de alterne son profesionales del sexo, lo que les ha proporcionado destrezas que quizás otras jóvenes no lleguen a desarrollar nunca. Además, están entrenadas y dispuestas para proporcionar placer y satisfacción tantas veces como les sea requerido. La discreción y tolerancia son algunas de sus principales virtudes: jamás, por ejemplo, nos armarán una escena de celos ni estarán interesadas en revisar nuestros celulares ni nuestros correos. Entre sus modos de comportamiento nunca habrá lugar para un dolor de cabeza. Se visten a la moda, con ropa de marca, con un estilo muy provocativo. En pocas palabras, son mujeres casi perfectas, diseñadas para el turismo sexual. Pero, mucha atención con este punto: no olvidemos que una cosa es el turismo y otra muy distinta la inmigración. Imaginemos por un momento que nuestra fantasía se cumple y nuestra bella proveedora de sexo levanta la mirada y se fija en nosotros como hombres y no como clientes: ¿qué creen que ocurriría? Pues que detrás de su delicioso rostro maquillado para el amor aparecerá, poco a poco, la mujer, la verdadera mujer que probablemente sea celosa, quizás posesiva, quien eventualmente estará indispuesta para el sexo, o lo que es peor aún: aparecerán los odiosos e inoportunos dolores de cabeza. Es decir, la chica prepago es en sí misma una fantasía y si en algún momento llegamos a sentir algún tipo de atracción amorosa hacia ella, debemos estar claros que nos estamos enamorando de una ilusión, de un espejismo con aroma de mujer. No podríamos descartar que en alguna oportunidad (aunque muy, pero muy pocas) la escort se sienta atraída por su cliente, pero esta atracción siempre estará sustentada en el clientelismo: lujosos regalos, elegantes restaurantes, espectaculares hoteles. Y no pasemos por alto esta pregunta: ¿acaso seremos el único? ¿Acaso ella, a escondidas, no continuará ejerciendo en secreto el oficio que tantos beneficios le ha brindado? En la historia ha habido bellísimas cortesanas que han utilizado sus encantos para obtener riqueza y poder al lado de hombres extremadamente poderosos: Aspasia de Mileto supo llegar y mantenerse al lado del influyente político ateniense Pericles. Aspasia pertenecía al grupo de las Hetairas, mujeres extranjeras a Atenas, poseedoras de una gran belleza y que eran entrenadas desde niñas para alegrar reuniones y banquetas en los cuales se incluían sus servicios sexuales. Cleopatra no fue una cortesana ni mucho menos, pero no tuvo escrúpulos en utilizar sus encantos femeninos para conquistar el deseo y el amor del general romano Julio César y, luego, el de Marco Antonio y así, lograr el reinado de Egipto y su permanencia en él. En el siglo VI Teodora pasa de prostituta a emperatriz del Imperio Bizantino al contraer nupcias con el Emperador Justiniano. En el siglo XVI, Verónica Franco, cortesana veneciana es ofrecida como regalo al futuro rey de Francia Enrique II, con lo cual Italia logra una anhelada alianza con Francia. Pero lo que cabe destacar de estas seductoras y ambiciosas mujeres es que sus relaciones jamás estuvieron marcadas por el amor sino por el oportunismo, la riqueza y el poder. Y sus consortes eran Emperadores, políticos o militares de altísimo rango. Hombres con suficiente poder para poder satisfacer a sus meretrices. Pero volviendo al presente, el Cliente (ahora elevado por sí mismo a la categoría de Amante) comienza a creer que su fantasía de amor se ha hecho realidad, pero nada más lejos de la verdad. La meretriz es una profesional, una amante de oficio que se siente bien pagada y bien atendida y no va a renunciar a esa vida tan fácilmente. Una chica prepago con tratos de novio con un cliente no es más que una fantasía, nunca una realidad. Sí piensas que el amor puede arrastrar a alguna de estas hermosas chicas a tus brazos, para siempre, olvídalo: ¡eso no va a pasar!